lunes, 10 de agosto de 2015

Del amor y otras yerbas

-No tengo paraguas, odio los paraguas y a la gente que los usa. También me molesta que se quejen por la lluvia, a mi los días grises me parecen mil veces mejores que los soleadospositivosenergicomentirosos. Me pone mal que me arruinen el silencio, detesto que no sepan tener sus picos cerrados y admirar la inmensidad de la ausencia de sonido alguno. Ya sé que soy un poco rara y mal llevada, Roberto, pero si vos me elegiste de entre el montón, sabelo que esto no va a cambiar.- Rosa lo miró fijamente y entonces, Roberto la agarro de los hombros y la abrazó, a él le encantaba caminar bajo la lluvia con paraguas, pero si esa era la concesión que debía ceder ante el amor, estaba dispuesto a prenderlo fuego si Rosa lo pedía.

A usted le hablo, Señora!

Si usted se deja llevar por el miedo, se queda toda la vida esperando al borde  de la pileta y nunca se anima a mojarse mas que un dedo del pie. Dejé de pensar tanto, hágame caso, cuente hasta tres y dese un chapuzón!

miércoles, 15 de julio de 2015

Helados

Las noches de invierno siempre inspiran una necesidad de no saber que, pero necesidad en fín. La cama siempre se vuelve el lugar favorito para hacer la revolución, y la taza de té siempre se enfría por el descuido e irse con algún transeunte que pasó por la ventana. En invierno llega y nos encuentra siempre desnudos, nos atrapa en recovecos donde encontramos pequeñas historias con pequeños seres, nos quedamos con las manos en los bolsillos y las bocas besando bufandas. Yo no sé si es l invierno o es el tiempo, pero la paz de esta ola polar no duele en la piel y alimenta mi alma.

sábado, 11 de julio de 2015

Ernesto, un gato

La luz del sol entra por mi ventana, el gato mira las moléculas de polvo que flotan suspendidas en el aire, emulando la nieve en las montañas, se estira y cierra los ojos, mientras enciende el motor de ronroneo que pone a vibrar mi pierna. Todo está en silencio, todo está dormido bajo el efecto del invierno. Mi nariz está fría, mis ideas revueltas por los sueños traumaticos de la noche, mi cuerpo es un tronco que no puedo mover fuera de la cama, la ola polar hace difícil el momento de desnudarme de frazadas, y el gato ronroneando al lado no me ayuda a querer incorporarme al mundo.
La mente en blanco dibuja en el aire un montón de ideas desordenadas y mudas, me niego a tener que ponerme la ropa de adulta, me gustaría ser el gato y quedarme todo el día así, ronroneando en la cama, mirando puntos de fuga y alertando la presencia de fantasmas polvorientos en los baños de luz de las ventanas. Lo acaricio despacio, intento correrlo de mis piernas pero no hay forma, mi gato no quiere abrir sus ojos ni quiere que yo le quite su colchón que son mis piernas. Sus garritas atrapan tiernamente a la mano molesta que lo arrastra a un costado de la cama y me siento el peor ser del mundo por estar apagando su motor ruidoso de paz. Suena la alarma, tan estridente y fastidiosa, Ernesto pega un salto y se estira, me mira obligándome a hacer lo mismo. Abruptamente se rompe el cristal de silencio que hacia de la mañana un mundo gatuno y feliz. Soy humana y con una sola vida, y él es gato y quiere salir a caminar por los techos.

Seres irracionales

Lo efímero de lo eterno. Nada se petrifica, ni el amor ni las palabras, el cambio constante de cada dimensión, el salto de la mente y el giro desestabilizador, el efecto random de lo inexplicable e ilógico; porque la vida no tiene lógica ni explicación alguna, solo sucede, como una tormenta en el océano, como un choque de estrellas. 
Y el fin, la muerte. Final ridículo al cual nos acercamos sin predicción pero con negación, final al que resistimos  y nos re-negamos, pero que no es posible esquivar.
Pero ante todo, comprender lo efímero de cada instante, del amor y de la vida, lo poco que dura la molécula de felicidad, lo poco que dura el huracán, la corta calma antes de que el edificio dinamitado de nuestra mente se desplome y caiga hecho trizas por todo el universo. No nacimos condenados, ni podemos atesorarnos lo que nos hace seres libres, pues, lo único que genera eternidad y reivindica nuestra eternidad son la ideas, esos bichos raros de patas cortas que se nos escurren por los ojos y nos mueven a revolucionar, que se sueltan de la propiedad intelectual y se plantan en tierras inhóspitas y fertiles, las únicas que gritan sobre nuestras tumbas, y que a fin de cuentas son nuestras de una forma fugaz; porque de contradicción estamos hechos.

lunes, 29 de junio de 2015

Dia cero

Las luces ya no encendían y no habia más calor de estufas. Lo que fue mi refugio ahora era una heladera oscura. Dejé las llaves en un rincón, acomodé las cosas que queria dejar encerradas en esa tumba que fue mi hogar. Miré la soledad a la luz de la ciudad, prendí y apagué los recuerdos que quería dejar ahí guardados. Recuerdos dulces y salados, amargos. Ahora la oscuridad era literal, me manejaba por los recuerdos, como una ciega, calculando los pasos para no chocarme las paredes.
Recorrí cada habitación buscando cada vivencia que quería reproducir por una ultima vez. Te abracé por  una ultima vez en la cocina, te vigilé en el patio, mientras fumabas, te busqué en el rincón tirado en el sillón. Fui a la habitación y revisé el placard, acomodé los cadaveres por el piso, me miré en la cama muerta, escuché las discusiones, las risas, lo que ya no existe. Llegue a la puerta, me quedé parada una ultima vez escuchando al vecino de arriba hacer ruidos con los muebles, mirando mi reflejo oscuro en el espejo de la puerta del baño. Mi casa esta vacía, yo estoy vacía y sin valijas. El silencio del invierno y el adiós. Cerré la puerta de una vez y para siempre, me fui a un nuevo lugar a empezar de cero, de nuevo, un hogar que ya no sea una hoguera. Me fui y dejé encerrado en el viejo departamento un montón de fantasmas, toda la tormenta que me quitó el aire, me fui con el cuerpo lleno de heridas pero con una nueva cara. Me fui, para seguir viva.

miércoles, 10 de junio de 2015

Mudanza

Cambiar de casa, cambiar de hogar, cambiar de aire, cambiar de cielo, cambiar la perspectiva, cambiar las paredes, cambiar de techo, cambiar de aroma, cambiar de calor, cambiar de tonos, cambiar de barrio... CAMBIAR. 
Hoy empece el tortuoso trabajo de meter mis cosas en casa, de pensar que es lo que quiero llevar conmigo y que quiero tirar a la basura. Me voy de la que fue mi casa en los últimos 2 años, y siento que es un alivio, siento que, aunque suene cliché, empieza una vida nueva. En el ultimo tiempo, esta casa fue el escenario de la etapa más oscura de mi vida... como también contiene recuerdos hermosos, retiene el ultimo gajo de vida que fui capaz de sentir. 
Todo es ambiguo, antes llegar a casa era un alivio, después de la catástrofe no quería salir de estas paredes, y hoy en día no quiero llegar nunca a mi casa, no quiero ni siquiera sentarme en el patio y mirar las plantitas que con tanto amor arreglé. Pero, como estoy aprendiendo, es hora de soltar, de dejar ir, de empezar una vez más.
No voy a decir que mi vida va a ser nueva en mi próxima casa, no quiere decir que voy a volver a ser la de antes, ni que voy a ser la mujer más feliz del mundo, pues, una casa no te cambia de historia ni de mambos! Simplemente, en días empiezo una nueva etapa, empiezo de nuevo, con ganas, con nuevos cielos, ventanas a rascacielos, nuevos personajes y las cosas de mi casa anterior que quise guardar. 

lunes, 25 de mayo de 2015

Cadáver

Tardes de sol y silencio, rincones del cuerpo que tienen memoria y charlas viejas que se asoman por las comisuras de sus labios secos. Todos hablan de sus monstruos y el desamor, pero ella solo mira los pájaros que vuelan. Sobre su piel se cuentan historias que en sus ojos se dibujan. Terremoto espasmódico viste por risa, manos heladas que caminan por los fuegos. "Te puedo amar por el simple hecho que me endulzas el alma, me llena." escribió en una pared de una calle cualquiera. Sueña con el mar, mientras se pierde en el humo dulce que sale de su boca, sueña con volar.

El jardín de atras

La tormenta dejo todo empapado de paz. La perspectiva después de esta oscura noche de rayos y miedo, de terror ante lo efímero de nuestra humanidad. Ahora esto es un jardín pacifico, renaciente y cargado de un silencio sanador. Del agua caída se creo barro pero también vida, pequeños charquitos que reflejan el cielo, donde flotan esperanzas, donde nos paramos a mirar nuestros ojos. La lluvia lleno de vida las plantas, llenó de fuerzas, bañó cada hoja, cada pétalo. Pequeñas gotas aun resbalan sobre los tallos, pero el sol ya esta arriba para empezar a secar los cuerpos.
La tormenta pasó y ahora hay un nuevo cielo, tranquilo, pacifico. 
Un cielo, tu cielo, mi cielo.